Excursión a la fortificación de Mutzig

mutzig 6 Este fin de semana hemos estado visitando la fortaleza de Mutzig, a 20 kilómetros de Estrasburgo. Hacía tiempo que nos habían hablado muy bien de este lugar con tanta historia que queríamos conocerlo y llevar a los niños para que vieran lo que fue la guerra.

Sólo se puede visitar la fortaleza con un guía y por esta razón las visitas se realizan a una hora determinada. Las horas de visita cambian en función de la época del año, y de noviembre a marzo, sólo se puede visitar (en francés) los sábados y los domingos a las 14. Si vais en un grupo de 10 personas podéis organizar una visita guiada.

No hace falta reservar, vais directamente allí. La entrada cuesta €9 por adulto y los niños de menos de 10 años no pagan, los de más de 10 años pagan la mitad.

El viaje son 20 minutos de Estrasburgo, hay que poner en el gps el pueblo de Mutzig (que está dirección de Molsheim, hacia el sur de Alsacia)

Contad cerca de 2 horas y media de visita, os puede parecer un poco larga pero la verdad es que el guía es tan bueno, simpático y hace tan bien su trabajo que al final de la visita no creeréis que ya ha acabado (salvo porque las piernas empiezan a querer buscar una silla)

Esta fortificación tiene mucha historia, fue construida por los alemanes antes de la primera guerra mundial (cuando Alsacia pertenecía a Alemania) para “cortar” a los franceses y así los alemanes pudieran entrar en París por el norte de Francia. Todo esto os lo contará el guía con una gracia y un conocimiento espectacular. Es una fortificación de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Visitaréis los dormitorios, los túneles que unen las fortificaciones (que esos fueron construidos por los franceses), la cocina, la enfermería, etc….

Os enseñaran las diferentes armas que utilizaban y cómo funcionaban.

Casi toda la visita es dentro de la fortificación y los últimos 10-15 minutos se sale fuera. Lo que se visita en una pequeña parte de lo que es la fortificación.

El campo que rodea la fortificación se usa actualmente para realizar maniobras militares y hay varias zonas de la fortificación que están en proceso de rehabilitación, en la que alemanes y franceses trabajan juntos.

La verdad es que viendo cómo vivía la gente y las guerras que había en aquella época, doy gracias por vivir actualmente con todas las comodidades que tenemos.

Os aconsejo hacer la visita de la fortificación, es un lugar muy interesante para visitar. Si vais en inviernos protegeros porque hace mucho, mucho frío y no os aconsejo hacerla si tenéis niños que van todavía en carrito.

 

Fin de semana en la Región de Champagne (II)

El domingo decidimos conocer las caves en Epernay, las más conocidas: Moet Chandon están cerradas por reformas hasta finales del 2015 así que fuimos a las caves de Mernier que nos habían recomendado.

Como os dije en el anterior post, os aconsejo reservar el día antes la visita. Nosotros reservamos a las 11:15 de manera que nos dio tiempo a visitar las caves del propietario del Gîte dónde estábamos durmiendo.

Os aconsejo que las visitéis porque es completamente diferente a lo que veréis en las otras visitas, aquí es todo manual, pequeña producción (16.000 botellas frente a 20 millones) y el dueño os explicará todo el proceso de una forma muy sencilla. Después podréis degustar el champagne y comprar alguna botella (mucho más baratas que en las grandes casas, pero con igual o incluso mejor sabor).

Las caves de Mercier son muy conocidas, son enormes y se visitan con un trenecito lo que es la delicia de los niños. Cogimos la visita simple: visita y una degustación, los niños de menos de 10 años entran gratis. La visita es muy original, te cuentan toda la historia del fundador, un visionario del marketing para aquella época. Después de la visita está la degustación aunque en este caso para los niños hay una «fuente de agua». En la entrada de las caves podréis ver el tonel que el fundador Eugene Mercier llevó a la exposición de Paris de 1889 y que fue (junto con la torre Eiffel) lo más espectacular. Aquí también se vende champagne pero el precio es el mismo que encontráis en el supermercado y aquí os lo ponen en una bolsa muy bonita y chic.

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Una vez hecha la visita, tocaba comer. Antes de coger carretera hacia Estrasburgo, queríamos conocer un bosque de la región que se llama el «Les Faux de Verzy» así que miramos lugares (de camino) en lo que podríamos comer y paramos en un restaurante de camino.

Después de comer fuimos a conocer el bosque. La verdad es que la carretera es preciosa porque pasa por mitad de los viñedos, es impresionante ver miles de hectárenas de viñedos por todas partes y, de repente subiendo una pequeña montaña en paisaje cambia completamente y te adentras en un paisaje 100% de bosque (los niños decían que parecía Alsacia y la verdad es que así era).

Llegaréis al pueblo de Verzy y ahí tenéis que subir al bosque (en coche) hasta el parking. La ruta es como de 2 kilómetros dónde podréis ver los «Faux» unos árboles de formas muy extrañas que no superan los 4 metros de altura y que tienen forma de paraguas. No se sabe muy bien el origen de estos árboles ni la razón de sus formas pero la verdad es que es un espectáculo verlos.

Después de la visita a los «Faux» y con mucho aire puro en los pulmones nos despedimos de nuestros amigos y cogimos carretera a Estrasburgo. Tras 3 horas de carretera (la mayoría en autopista) llegamos a casa después de haber disfrutado de un fin de semana «diferente» en muy buena compañía.

 

Fin de semana en la Región de Champagne (I)

reimsEste fin de semana hemos estado visitando la Región de Champagne. Tenemos unos amigos que viven en París y Reims es un lugar bonito «en la mitad de camino».

Nosotros salimos el viernes por la tarde y, con tráfico, tardamos 3 horas en llegar. Habíamos reservado una casita en un pueblo llamado Ay, que está muy cerca de Epernay (dónde se encuentran las mayores casas de Champagne). Nosotros éramos 9 (4 adultos y 5 niños) y reservamos un Gîte: La Halte Effervescente que nos salió por €460 (con limpieza incluida). La casa estaba fenomenal, totalmente renovada con dos pisos, 4 habitaciones y 3 baños, un sueño para los niños que desaparecieron nada más llegar y se pusieron a jugar al escondite arriba y un sueño para los padres que no tenían que preocuparse de nada….

El viernes fue llegar, cenar y dormir. El propietario del Gîte es productor de champagne y nos ofreció visitar sus instalaciones (caves), cosa que hicimos el último día.

El sábado fuimos a Reims (que está a 20 minutos en coche), no había mucha gente así que pudimos aparcar en la calle sin problema (mejor detrás de la catedral porque podéis dejar el coche hasta 5 horas).

Visitamos la catedral de Reims, una obra de arte muy destrozada por la Primera Guerra Mundial. Actualmente están restaurando la entrada y la verdad es que no parece tan «imponente» como debe ser sin obras. Se puede subir a la azotea de la catedral pero a partir de Noviembre lo cierran así que nosotros no subimos. Dentro de la catedral podréis ver una mezcla de vidrieras antiguas y modernas, también hay un reloj con muñecos que da las campanadas (aunque nada que ver con el de Estrasburgo). La verdad es que la catedral me la esperaba mejor, muchas veces tienes unas expectativas diferentes de lo que te encuentras y es lo que me pasó con la catedral de Reims.

Después de la catedral, tocaba comer, fuimos a la Oficina de Turismo (que está pegada con la catedral) dónde nos indicaron la calle dónde se encuentran todos los restaurantes (que son unas calles peatonales). Me sorprendió ver que estaban montando las casetas del Mercado de Navidad (parece que en esta región también se hace).

Para comer fuimos por la calle Vesle (que es donde se encuentran todas las mejores tiendas) y comimos en una Brasserie llamada Le Gaulois, estaba a rebosar de gente pero después de esperar 10 minutos conseguimos una mesa para 9. Comimos fenomenal, rápido y rico. Los niños encantados con su menú 7 euros con nuggets, salchichas con patatas fritas y helado y yo con una super ensalada de queso de cabra.

Después de comer dimos un pequeño paseo por Reims (hasta la Plaza Real) y cogimos el coche para conocer la Basílica de Saint Remi, esta iglesia sí que me encantó, mucho más que la catedral. Me pareció magnífica por dentro, con la lámpara con miles de velas en el centro. Si la visitáis podréis ver los restos de Saint Remi (metidos en una tumba).saint remi reims

Tras la visita de la Basílica fuimos a conocer unas «caves» de Champagne, os aconsejo reservar con antelación porque nosotros no lo hicimos para Reims y las únicas en las que encontramos sitio fueron las de Pommery.

No sé cómo serán las otras, porque no pudimos visitarlas, pero éstas les encantaron a los niños. Cogimos la visita de 30 minutos con degustación (con niños no os aconsejo coger más). Los niños iban emocionados por las galerías subterráneas viendo las botellas de champagne y escuchando cómo se produce. Además en estas caves hay muchas obras de arte muy originales que a los niños les encanta.Después de la visita hay una degustación en la que también participan los niños con un zumo de uva.

Tenéis la tienda en la cave pero os aconsejo que miréis bien el precio porque encontramos las botellas de champagne más baratas en E. Leclerc que en la bodega.

Mi hijo me dijo que era la primera vez que visitaba algo y que le gustaba, ya sabéis que los niños siempre dicen las verdades.

Después del día en Reims nos fuimos a nuestra casita a cenar y ver la tele con unas buenas botellas de Champagne mientras los niños seguían jugando al escondite en sus habitaciones.

 

Ricos croissants

croissantEste domingo me levanté temprano para ir a hacer un poco de ejercicio, la piscina de Wacken abría a las 8 de la mañana así que pensé que sería una buena opción (pensando que no habría mucha gente).

Madre mía la sorpresa que me llevé, ¡estaba hasta arriba de gente a las 8:10 de la mañana!, cuanto loco (como yo) va a hacer deporte a esas horas tan horribles un domingo… Con mucha dificultad, conseguí nadar pero al menos me levanté para algo (porque al principio estuve a punto de darme la vuelta).

Volviendo de la piscina, decidí llevar el desayuno a mi familia así que paré en una pastelería / salon de té que se encuentra en el número 30 de l´Allé de la Robertsau (al lado de la representación permanente de España ante el Consejo de Europa), no recuerdo el nombre.

Compré unos croissants y una baguette y la verdad es que tengo que decir que los croissants han sido un éxito en casa, grandes, crujientes, buenísimos….

Si pasáis alguna vez por allí y vais con un poco de gula os recomiendo que os paréis a tomar un croissant. Tienen mucha otra pastelería que tiene muy buena pinta pero yo no la he probado así que no puedo daros mi opinión.

Y tú ¿me recomiendas alguna pastelería?