Mudanza a Estrasburgo

el-transporte-para-la-mudanza-internacional1Una de las cosas que más ponen los pelos de punta al irte a otro país es la mudanza. Yo recuerdo la primera vez que me mudé (dentro de Madrid) y desde entonces dije que no volvía a moverme (y que conste que por aquel entonces no tenía niños). Pues como no se puede decir de este agua no beberé ahí estaba yo el año pasado organizando la mudanza.

Al ser una mudanza internacional tuve que investigar un poco más las empresas que hacían mudanzas internacionales (en Europa): hablé con La Vascongada y con Urbano con precios muy similares, que dependen de los m3 que tengas. Al final acabé haciéndolo con Hasenkamp una empresa de mudanzas alemana con la que la empresa de mi marido trabaja. Me gustó ver cómo una empresa alemana (la de mi marido) me daba el nombre de dos empresas de mudanzas alemanas, no sé si es igual cuando es una empresa española la que mueve a un empleado pero sería lo correcto: dar negocio a las empresas españolas.

La llegada de los operarios fue muy rápida y en menos de 1 día y medio ya no tenía casa pero lo más complicado comienza en el momento en el que llegan a tu casa en Estrasburgo. Mis consejos:

1. Haz limpieza antes de irte, yo regalé mucha ropa, cosas de niños , libros, etc…

2. Aunque los operarios vayan rápidamente, tú no te estreses y tómate tu tiempo para decirles dónde quieres las cosas y cómo.

3. ¡¡No dejes que los operarios se vayan sin abrirte la mayoría de las cajas!! Aunque te dejen las cosas por el suelo… Yo no lo hice, quería quedarme lo antes posible sola con los niños y les dejé que se fueran, sin darme cuenta me encontré con más de 50 cajas que tuve que abrir y luego llamar a alguien para que viniera a buscarlas, toda una odisea.

4. Confirma bien que tienes espacio en tu nueva casa y haz todas las compras de armarios y mobiliario en Madrid.  Mi casa no tenía armarios y, aunque compré cuatro armarios en Madrid con eso no me dio para nada y tuve que comprar otros 5 armarios aquí en Estrasburgo: ¡tres veces más caros!

5. Un amigo me dijo que si después de una mudanza seguías teniendo cajas con cosas 1 año después, lo mejor era tirarlas porque si en un año no las has necesitado lo que hay dentro no te sirve. Es un poco radical pero tiene razón.

6. Comprueba que todo funciona bien y que está en buen estado, al menos las cosas valiosas. Cuanto antes las reclames, menos problemas tendrás.

7. No olvides que tú eres el cliente así que no te cortes a la hora de pedir cosas, ya tendrán ellos tiempo de decirte que no.

Mi hija me dice que es importante ver tu nueva habitación y saber si te van a entrar todas las cosas que tienes.

Y sobre todo: «No te estreses», cuando quieras gritar como una loca, hazlo y luego sal y date un capricho: un café tranquila, una comida, una merienda…

Ahora no trabajo y ¿Qué hago con los niños?

desesperada

Cuando dejas de trabajar, después de más de 15 años es el momento en el que quieres disfrutar de tus hijos y hacer con  ellos todo aquello que no has podido hacer porque estabas trabajando.

En Estrasburgo dije (como voy a estar en casa): «voy a ser una buena madre y que vengan a comer a casa» pero ¡qué mala decisión! , tanto para los niños como para mi:

– Los niños acababan de llegar al colegio y no conocían a nadie y que mejor forma de hacer amigos que comiendo en el comedor

– Yo tenía que pensar qué preparar de comida, después prepararlo, ir a buscar a unos y a otros y encima acababa discutiendo con ellos porque no les gustaba la comida, querían ver la tele….

Mi consejo: salvo que tus hijos tengan un problema de salud, aunque no trabajes apuntales al comedor (bueno salvo que te encante cocinar, que no es mi caso). El precio del comedor depende de los ingresos familiares pero está alrededor de €3-4 euros/día, como el cole te va a salir gratis quizás te lo puedas permitir.

Como en Francia no hay colegio los miércoles (en la mayoría de los colegios), es el día que podemos hacer cosas. La verdad es que comienzas con muchas ganas (museos, excursiones, etc..) pero te vas desinflando poco a poco y estar con tres enanos a los que adoras, todo el día, es realmente agotador.

Si trabajas, hay lugares dónde puedes llevar a los niños, yo conozco Ares, pero hay que reservar con dos meses de antelación.

Mis consejos (si no quieres tenerles viendo la tele o jugando con el ordenador todo el día):

1. Búscales actividades extra escolares, pero algo que les guste a ellos porque si te gusta a ti y no a ellos es casi peor que tenerles en casa.

2. Otra vez:  Sal de casa, por ti y los niños. Yo los miércoles suelo llevarles al Mc Donalds o al Quick, si hace bueno nos llevamos la comida al parque (para que ellos jueguen y yo pueda leer) y si hace malo busco alguno que tenga parque y puedan jugar.

3. Si te atreves: haz la compra con ellos… Yo he descubierto ahora Auchan Drive, hago la compra con ellos por internet y luego voy con el coche y, sin salir, me meten todas las bolsas en el coche.

4. Un clásico: busca otras madres con niños de la misma edad para jugar (o idealmente un vecino), el problema es que cuando llegas de nuevas conoces a muy pocas.

Y eso sí, no cambies la rutina (cenas y acostarse) los martes porque los miércoles no hay cole. Yo lo hice y ¡qué error! (bueno mejor dicho, ¡qué aprendizaje!), todos los martes me encontraba con la frase ¡mañana no hay cole! podemos quedarnos esta vuelta al cole ya me lo he aprendido.

Y cuando ya no tengas recursos y te quieres tirar por la ventana (jajajaja), ponles una película y haz palomitas, eso no falla nunca.

Pero aunque estés cansada y desesperada, no te olvides nunca de decirles lo mucho que les quieres, yo es algo que hago todos los días.

¿Y quién cuida de mi?

El cambio de residencia es una transformación total de la familia, pero si hay algún miembro que lleva sobre sus espaldas un peso añadido, ese miembro es la mujer. Y no quiero entrar en conflictos hombres/mujeres, pero hay muchos temas que nos tocan en mayor medida y los niños y la casa son los dos que más nos afectan.

En mi caso, mi marido fue el trasladado y fue a mi a la que le tocó lidiar con los comienzos.

Los niños, la casa, el idioma, no conocer a nadie son muchos de los problemas que se nos plantean cuando nos trasladamos y además, muchas veces, tenemos la impresión de estar cuidando de todas las personas que nos rodean y es entonces cuando nos preguntamos ¿y quién cuida de mi?

En ese momento, te acuerdas de tu madre y de cuando estabas en casa y tenías todo preparado… ¡qué bonitos recuerdos! Pero ahora te encuentras sin amigos, en casa y más sola que la una…

Mis consejos para este período (que yo pasé) son los siguientes:

1. Apúntate a un club: yo lo primero que hice fue ir a todos los gimnasios de Estrasburgo (de los que os daré reseñas en otro post) y al final decidí cambiar y me apunté a un club de yoga (http://www.yogamoves.fr/). Aunque el primer día no dices ni pio, al final acabas hablando con la gente, yo he conocido a varias personas (aunque ningún español)

2. Camina por la ciudad y mira lo que hace la gente, yo enseguida me di cuenta que la mayoría de las personas iban en bicicleta así que, aún odiando bastante la bici, decidí compradme una e ir yo también como ellos

3. Ve a saludar a las vecinas: en mi caso fue un éxito porque he tenido la suerte de tener unas vecinas geniales con las que corro, voy de compras y tomo café (todo un regalo)

4. Habla con la gente del cole: no te cortes, piensa que muchas de las personas que están ahí están como tú y si al principio no encuentras la respuesta que esperabas, se insistente.. al final todo llega.

5. Sal de casa, sal de casa y sal de casa. En el mes que yo llegué a Estrasburgo, la temperatura máxima eran 3ª y así fue durante casi 2-3 meses si te quedas en casa lo único que conseguirás es amargarte más…

También me gusta hacer «ciber cenas» con mis amigas a través de Facetime (apple), muy aconsejable y divertido.

Y cuando te de un bajón, mi consejo: ponte música divertida a tope y canta y baila… a mi me sube mucho el ánimo.

Te dejo una canción (francesa por supuesto) de una de las cantantes preferidas de mis hijos: Tal. El título de la canción: Nada es perfecto…

El cambio de residencia y los niños

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Cuando nos cambiamos de residencia muchas veces olvidamos el efecto que dicho cambio puede tener en   nuestros hijos.

Siempre creemos que los niños son esponjas, que aprenden rápido, pero para ellos toda la preparación y     el traslado es una novedad muchas veces muy negativa.

Mis consejos para poder afrontar una situación como esta son los siguientes:

1. Haz partícipe a tus hijos desde el principio en la toma de decisiones, aunque tú ya tengas todo        decidido, déjales que ellos participen y se expresen. Que vean la ciudad, las casas, el colegio, todo esto se    puede hacer por internet sin tener que salir de casa. Utilizando Google Earth es como si estuviéramos allí.    En mi caso, tuvimos la suerte de poder hacer un viaje todos juntos a Estrasburgo para conocer la ciudad y  visitar casas, aunque las visitas fueron un poco caóticas los niños iban poniendo puntuaciones a los apartamentos y una vez lo elegimos ellos se sintieron importantes por haber participado.

2. Muéstrate siempre alegre y positiva con ellos: evita hablar de «lo bien que estábamos en España» o de «como en España no hay nada» y esas frases que muchas veces utilizamos sin darnos cuenta pero que los enanos que están a nuestro lado escuchan de forma continua. Si los niños te ven feliz, ellos estarán también felices. Utiliza las nuevas tecnologías para hablar con los amigos y que no sea una «ruptura». Lo bueno que tenemos en nuestra actualidad es que podemos estar cenando con nuestra mejor amiga «virtualmente».

3. Búscales actividades que les puedan interesar: es la mejor manera de conocer a otros niños y de socializarse.

4. Habla con ellos, intenta sentarse cada día un momento para que te cuenten sus miedos, sus inquietudes, cómo les fue en el colegio. Pero no les agobies, muchas veces es mejor dejarles solos y que sepan que siempre estás ahí para escucharles.

5. Se un ejemplo: el idioma es muchas veces un obstáculo muy importante (en mi caso no fue porque sabían hablar francés) pero si te ven a ti aprendiendo, practicando, confundiéndote… eso les dará mucha más seguridad para poder lanzarse ( si hasta mamá se equivoca..).

Al final los niños son el espejo en el que nos reflejamos, si nosotros estamos «tristes» ellos también lo estarán pero si estamos «felices» y disfrutamos de todas las novedades, ellos también lo harán.

Para finalizar como anécdota, cuando llegué a Estrasburgo vi que la bicicleta era el medio de transporte más cómodo así que me decidí a comprar una (previo alquiler porque si algo yo detestaba en España, eran las bicis). Ya he dejado de contar las caídas y percances que he tenido con la bici pero ahí sigo y eso ha servido para que mis hijos hayan aprendido a montar en bici en unos meses (algo que en Madrid nunca conseguí): Si hasta mamá se cae y se levanta.