Fin de semana en Gerardmer

gerardmer 1Hace unos meses estuve con unos amigos en una zona muy bonita de Alsacia, en les Hautes Vosges, llamada Gerardmer.

Llegar a Gerardmer desde Estrasburgo en coche os llevará 1 hora y media.

Una vez en el pueblo os aconsejo hacer diferentes rutas que hay de más o menos dificultad para ir con niños.

Nosotros hicimos tres rutas:

  1.  Saliendo del pueblo dirección Estrasburgo y antes de llegar a la carretera de Colmar hay un parking y podéis hacer una pequeá caminata bordeando el río la Vologne, esta ruta es muy sencilla de hacer
  2. Tenéis la vuelta al lago de Gerardmer, muy bonita pero son unos 8 kilómetros y hay una parte que vas al aldo de la carretera por lo que no es muy aconsejable con niños pequeños
  3. En una de las puntas del lago (no dónde están los baquitos sino enfrente) hay un hotel y desde ahí hay varias rutas. Nosotros fuimos a ver la cascada, muy bonita pero no recomendable con niños pequeños.

El pueblo de Gerardmer es muy bonito y el lago más… Hay playas para poder bañarse y también podéis alquilar un barco o una pedalina.

gerardmer 2

Si vais en invierno, Gerardmer tiene no muy lejos una estación de ski así que podéis también esquiar.

La verdad es que es un destino muy bonito para pasar un fin de semana alejado de la ciudad.

Si os metéis por el bosque mirad bien que no os haya picado un tick porque el perro de nuestros amigos llevaba uno encima…

 

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Mercado de Navidad de Friburgo

Como ya os comenté en el anterior post, después de visitar los mercados de la parte francesa, decidimos ir a conocer los mercados de la zona alemana. Os aconsejo Gengenbach un pueblo que es una monada.

Nosotros ya conocíamos Gengenbach así que dudábamos entre Badem-Badem o Friburgo, al final nos decantamos por Friburgo porque ni mis pares ni nosotros lo conocíamos y me habían hablado muy bien.

Para llegar a Friburgo contad con 1 hora en coche, la verdad es que la carretera es buena, ya han acabado las obras y se circula bastante bien.

Llegamos a la hora de comer y dejamos el coche aparcado cerca del teatro de Friburgo, muy céntrico a 10 minutos andando del centro. ¡Mucho cuidado! fuimos un domingo y no pensamos que fuera de pago y cuando regresamos nos encontramos una bonita multa de aparcamiento.

Una vez aparcados, nos dirigimos hacia el centro dónde se encuentra el mercado de Navidad y la catedral. Buscábamos un restaurante y empezamos a preocuparnos un poco cuándo empezamos a ver que todos estaban completos o ya cerrando. Al final conseguimos comer en un restaurante italiano en pleno mercado de Navidad, la verdad es que la comida no estuvo mal (para los niños una delicia) pero fue una pena porque luego visitamos la plaza de la catedral y vimos varios restaurantes más típicos alemanes con muy buena pinta.

Desde el restaurante fuimos a visitar la catedral, hacía frío y los niños estaban protestones así que tampoco quisimos darles mucho trote. Lamentablemente la catedral estaba cerrada así que no pudimos visitarla, lo que sí hicimos fue subir al campanario es una subidita de muchos escalones pero merece la pena ir por ver las impresionantes vistas de la ciudad y de la selva negra. Si os cansáis mucho u os da miedo las alturas no os lo aconsejo. La entrada vale €2 euros y se paga arriba así que podéis subir un poco, cotillear y luego bajaros.

La plaza de la catedral “Munsterplazt” es preciosa, amplia, con casas alemanas decoradas y muchos restaurantes.

Os aconsejo también que os acerquéis a ver la “entrada” de la ciudad, un arco precioso en el que se encuentra “escondido” el restaurante preferido de mis hijos: el Macdo.

Después de visitar un poco la ciudad nos acercamos al marché de Noel que estaba a rebosar, me pareció más variado y con unos precios más asequibles que los mercados franceses aunque la sensación de “agobio” del mercado de la plaza Broglie era la misma. Lo que sí me pareció peor es que aquí tienes que devolver el vaso en el mismo sitio dónde compraste la bebida porque son diferentes, me parece mucho más sencillo lo que hacen en Francia que te permiten devolver los vasos dónde quieras.

Como en el mercado hacía un frío que pela, antes de ir a casa entramos en una cafetería a tomar un buen café caliente y un trocito de tarta “selva negra”, muy rica.

Me han dicho que hay un tren funicular que sube a una montaña desde la que se ve todo Friburgo, la verdad es que nosotros no fuimos porque a las 16 ya era de noche pero tenemos que repetir para subir a la montaña porque las vistas de la selva negra deben ser magníficas.

Excursión a Le Donon

Este fin de semana hemos aprovechado el buen tiempo del sábado para salir de excursión. Esta vez nuestro destino ha sido “Le Donon” en las montañas des Voges.

Para ir al Donon hay que meter en el Gps “Grandfontaine” que es el pueblo que está más cerca, se tarda 1 hora en coche.

Hay varias rutas a hacer, andando o en bicicleta. Nosotros hicimos la ruta hasta la cima del Donon (1090 m), es una ruta de 2 horas (ida y vuelta), con algo de subida pero que con niños se puede hacer, eso sí siempre que los niños tengan más de 5 años porque con silla es imposible ir. Otra opción es seguir subiendo con el coche y hacer sólo el final del camino.

Nosotros tuvimos suerte porque, aunque mis hijos no son muy deportistas, íbamos con una niña de 14 años con la que subieron si ningún tipo de problema ni de protestas…

El recorrido es precioso cruzando el bosque y caminos romanos. Para los que sepan de setas, encontramos muchas por el camino. En la cima del monte Donon podréis ver el “famoso templo” que dicen era utilizado por los romanos para hacer culto al Dios Mercurio.

Como se trata de un lugar “estratégico”, fue utilizado en la primera y en la segunda guerra mundial como enclave de franceses y alemanes. Las vistas son espectaculares, es un lugar precioso para admirar la naturaleza.

Según vais subiendo por el camino, iréis encontrando carteles que os explicarán la historia.

Si el tiempo es adecuado, podéis hacer picnic allí mismo porque las vistas son espectaculares, o en cualquier piedra del camino.

Otra opción es comer en el restaurante-hotel Le Velleda, nosotros llegamos a las 15 horas y nos dieron de comer (aunque al principio nos dijeron que no). Si coméis os aconsejo el cordon bleu porque la carne que pidieron algunos estaba bastante regular. Y lo mejor: las tartas, caseras estaban de chuparse los dedos.

Le Donon es un lugar que os recomiendo para ir a pasar un sábado/domingo en familia o con amigos.