Cena en el restaurante l’Ami Schutz

Estas fiestas navideñas las he pasado en Estrasburgo así que he aprovechando para seguir conociendo algunos restaurantes de la ciudad. Deciros que reservar en las fechas navideñas una mesa en un restaurante de Estrasburgo es misión imposible, hay que hacerlo con mínimo una semana de antelación.

Después de intentar en varios restaurantes para cenar el 23 de diciembre tuvimos suerte y encontramos una mesa en el restaurante L´Ami Schutz que se encuentra en la Petite France frente a los puentes cubiertos. Como hacía frío cogimos el coche aunque con mucho miedo a no encontrar parking pero la verdad es que tuvimos mucha suerte y aparcamos al lado.

El restaurante es un winstub alsaciano: mesas de madera y decoración alsaciana. La fachada estaba toda decorada muy navideña. 

Cuando entramos nos atendió una señora (creo que la dueña) un poco seriota pero luego los camareros fueron muy simpáticos.

Yo pedí un menú en el que tuve de primero una crema de castañas (muy rica) y de segundo L’émincé d’onglet de bœuf aux échalotes roussies y de postre una tarta de chocolate. Nuestros amigos tomaron Les Saint-Jacques rôties, Le jarret de porc y Le blanc de turbot rôti en peau. 

He de decir que toda la comida estaba muy rica, quizás mi onglet tenía algunos nervios que podían no haber puesto. La tarta de chocolate es una bomba de relojería, no os aconsejo pedirla si estáis cenando.

Toda la cena acompañada de un buen vino de la región Pinot Noire.

Salimos a €50-60 persona, un precio típico de estos restaurantes en estas fechas.

En primavera abren una terraza que tiene que ser muy agradable.

En general el restaurante me pareció que estuvo bien calidad-precio aunque la dueña podría haber tenido un poco de más amabilidad…

Lo que sí me sorprende mucho es que aquí, en la mayoría de los restaurantes no te invitan a nada de nada, después de pagar casi €200 por una cena podrían tener un detalle de invitarte a un licorcito de la región ¿no?

FELIZ NAVIDAD

Este post se lo escribo a todos mis lectores para desearles una muy Feliz Navidad y un próspero Año 2015 cargado de mucha salud, buenos propósitos y muchos posts sobre Estrasburgo…..

¡Un fuerte abrazo!

feliz navidad

Comprar el abeto de Navidad en una granja

Este fin de semana del 20 de Diciembre hemos estado con unos amigos alemanes-franceses en una zona de Alemania llena de granjas dónde se pueden comprar los abetos de Navidad (incluso te dan la posibilidad de cortarlo tú mismo)

Nosotros ya hace tiempo compramos nuestro abeto pero nos apetecía mucho ver cómo funcionaba con los niños.

Hay que ir a Durbach, Alemania a 30 kilómetros de Estrasburgo, unos 40 minutos conduciendo. Allí hay 5 granjas que se han puesto de acuerdo para vender los abetos de Navidad y también te dan de comer. El precio de los abetos creo recordar era €16 el metro (más barato que Estrasburgo)

En este link podéis ver dónde están las granjas (una vez estáis dentro cambiad el idioma a español)

Nosotros fuimos a una en la que comimos unas tartes flambées (flammenkuchen) y unos vinos calientes. Los niños lo pasaron pipa porque les dieron una masa que se ponía alrededor de un palo y se calentaba al fuego convirtiéndose en pan calentito.

Es impresionante porque la parte del garage de la granja lo convierten en un comedor super mono puesto, estás 100% con los locales de la zona y además puedes probar y comprar diferentes licores y pastas.

Desde esa granja fuimos a otra, un paseo de 2 kilómetros por el bosque, fue precioso parecía que estábamos en Austria en medio del tirol.

Llegamos a otra granja (esta mucho más preparada), en la que habían montado una carpa y te ofrecían comida y bebida variada: carne en salsa, salchichas, tarte flambees… Las salchichas podías ponelas en unos palos para hacerlas a la brasa, estaban ¡riquísimas!. Todo amenizado por un grupo que estaba cantando (super bien)

Lástima que era el último día de los mercados y el día más corto del año así que a las 16:30 nos fuimos rápidamente a recoger el coche porque con la noche cerrada era un poco complicado.

Aunque ya está cerrado, os aconsejo que lo apuntéis para el próximo año, nos encantó y los niños lo pasaron pipa algo que seguro repetiremos en el 2015.

Mercado de Navidad de Friburgo

Como ya os comenté en el anterior post, después de visitar los mercados de la parte francesa, decidimos ir a conocer los mercados de la zona alemana. Os aconsejo Gengenbach un pueblo que es una monada.

Nosotros ya conocíamos Gengenbach así que dudábamos entre Badem-Badem o Friburgo, al final nos decantamos por Friburgo porque ni mis pares ni nosotros lo conocíamos y me habían hablado muy bien.

Para llegar a Friburgo contad con 1 hora en coche, la verdad es que la carretera es buena, ya han acabado las obras y se circula bastante bien.

Llegamos a la hora de comer y dejamos el coche aparcado cerca del teatro de Friburgo, muy céntrico a 10 minutos andando del centro. ¡Mucho cuidado! fuimos un domingo y no pensamos que fuera de pago y cuando regresamos nos encontramos una bonita multa de aparcamiento.

Una vez aparcados, nos dirigimos hacia el centro dónde se encuentra el mercado de Navidad y la catedral. Buscábamos un restaurante y empezamos a preocuparnos un poco cuándo empezamos a ver que todos estaban completos o ya cerrando. Al final conseguimos comer en un restaurante italiano en pleno mercado de Navidad, la verdad es que la comida no estuvo mal (para los niños una delicia) pero fue una pena porque luego visitamos la plaza de la catedral y vimos varios restaurantes más típicos alemanes con muy buena pinta.

Desde el restaurante fuimos a visitar la catedral, hacía frío y los niños estaban protestones así que tampoco quisimos darles mucho trote. Lamentablemente la catedral estaba cerrada así que no pudimos visitarla, lo que sí hicimos fue subir al campanario es una subidita de muchos escalones pero merece la pena ir por ver las impresionantes vistas de la ciudad y de la selva negra. Si os cansáis mucho u os da miedo las alturas no os lo aconsejo. La entrada vale €2 euros y se paga arriba así que podéis subir un poco, cotillear y luego bajaros.

La plaza de la catedral «Munsterplazt» es preciosa, amplia, con casas alemanas decoradas y muchos restaurantes.

Os aconsejo también que os acerquéis a ver la «entrada» de la ciudad, un arco precioso en el que se encuentra «escondido» el restaurante preferido de mis hijos: el Macdo.

Después de visitar un poco la ciudad nos acercamos al marché de Noel que estaba a rebosar, me pareció más variado y con unos precios más asequibles que los mercados franceses aunque la sensación de «agobio» del mercado de la plaza Broglie era la misma. Lo que sí me pareció peor es que aquí tienes que devolver el vaso en el mismo sitio dónde compraste la bebida porque son diferentes, me parece mucho más sencillo lo que hacen en Francia que te permiten devolver los vasos dónde quieras.

Como en el mercado hacía un frío que pela, antes de ir a casa entramos en una cafetería a tomar un buen café caliente y un trocito de tarta «selva negra», muy rica.

Me han dicho que hay un tren funicular que sube a una montaña desde la que se ve todo Friburgo, la verdad es que nosotros no fuimos porque a las 16 ya era de noche pero tenemos que repetir para subir a la montaña porque las vistas de la selva negra deben ser magníficas.